Juan Carlos Onetti

Juan Carlos Onetti Borges (Montevideo, 1 de julio de 1909-Madrid, 30 de mayo de 1994) fue un escritor uruguayo, considerado uno de los narradores más importantes de su país y de la literatura hispanoamericana. Precursor de la novela moderna y la literatura existencialista, obtuvo el prestigioso Premio Miguel de Cervantes en 1980 y el Gran Premio Nacional de Literatura de Uruguay en 1985.​

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi considera que Onetti es «uno de los pocos existencialistas en lengua castellana».​ Mario Vargas Llosa lo llamó «uno de los grandes escritores modernos, y no sólo de América Latina».

Onetti trabajó como secretario de redacción de las revistas Vea y Lea e Ímpetu. En 1943 publicó Para esta noche, su tercera novela. En 1945 casó con una compañera de trabajo en Reuters: la neerlandesa Elizabeth María Pekelharing. El 26 de julio de 1949 nació su primera hija: Isabel «Litti» María Onetti.

En 1950 publicó La vida breve, una novela central en su obra. A pesar de que en sus primeras ediciones la novela no tuvo mucho éxito, no tardó en ser reconocida como una de las novelas más innovadoras de su tiempo, y aún hoy en día es considerada una de las obras más importantes de la lengua española. En 1954 publicó la novela corta Los adioses. A fines de 1955 regresó a Montevideo y comenzó a trabajar en el diario Acción, y contrajo matrimonio por cuarta vez, esta vez con la joven argentina de ascendencia alemana Dorothea «Dolly» Muhr, a quien había conocido en 1945 y quien se convirtió en su última pareja. En 1959, Onetti publicó la novela corta Para una tumba sin nombre, y en 1961 El astillero, otra de sus novelas más celebradas. En 1964 publicó Juntacadáveres, novela que llegaría a ser finalista del Premio Rómulo Gallegos en 1967.

En 1967, Onetti grabó un disco para la serie Voz Viva de América Latina, la cual contiene la lectura de fragmentos de la obra del autor en su propia voz.​ En ese mismo año apareció en Buenos Aires la primera edición de sus Cuentos completos por el Centro Editor de América Latina, y en 1970 se publicó en México una primera edición de sus Obras completas. En 1973 publicó la novela corta La muerte y la niña. En 1974 publicó una segunda edición de sus Cuentos completos y la novela corta Tiempo de abrazar, junto con todos sus cuentos escritos y publicados entre 1933 y 1950, además de ser jurado del Premio Anual de Narrativa organizado por Marcha, el cual se otorgó a Nelson Marra por su cuento «El guardaespaldas». Debido a que tanto el relato como su autor fueron censurados por el dictador uruguayo Juan María Bordaberry, Onetti fue detenido y encerrado en un hospital psiquiátrico, de donde logró salir al cabo de tres meses gracias a la intervención del entonces director de Cuadernos Hispanoamericanos, el poeta español Félix Grande, quien recogió firmas para lograr la liberación del escritor uruguayo y la del diplomático español Juan Ignacio Tena Ybarra (entonces director del Instituto de Cultura Hispánica). Después de otra breve estadía en Buenos Aires, fue invitado nuevamente a Madrid por el Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana para participar en un congreso sobre el barroco. Onetti decidió entonces instalarse definitivamente en la capital española, donde residió durante casi veinte años.

Los años de Onetti en España se caracterizaron por una menor producción literaria pero de muchos premios y participaciones en congresos. En 1979 publicó Dejemos hablar al viento, novela con la que concluyó la «saga de Santa María» (trilogía conformada por La vida breve, El astillero y Juntacadaveres), y que está dedicada a su amigo Juan Ignacio Tena Ybarra, en agradecimiento a las gestiones que emprendió para permitir su liberación. Además de esta novela, continuó escribiendo artículos, muchas veces tratando la problemática de los exiliados latinoamericanos. En 1981 fue anunciado como el ganador del Premio Cervantes de 1980, recibiendo así el galardón más importante de su carrera, el mismo año que fue propuesto por el Pen Club Español como candidato al Premio Nobel de Literatura, el cual no recibió. Cuando en 1985 la democracia regresó a Uruguay, el presidente electo, Julio María Sanguinetti, lo invitó a la ceremonia de instalación del nuevo Gobierno. Onetti agradeció la invitación pero decidió declinar la oferta y permanecer en Madrid.

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